
La partitura | Anna Casanovas | 384 págs | 17.00€ | Titania (Amour) | Tapa blanda con solapas



(4/5)
En Londres, Adam, un joven compositor, pierde la vista en un accidente y ciego descubre lo vacía que estaba su vida a pesar de contar con el éxito profesional y la que todos consideraban la pareja perfecta. Solo y adaptándose a la ceguera, Adam decide buscar lo mejor de sí mismo, de sus amigos y vivir plenamente. Lo único que teme es componer, hasta que un día el director de la ópera de la ciudad acude a pedirle un favor y semanas más tarde escucha a una chica tocar el piano. Y entonces aprende a ver con el corazón. En Nashville, Charlotte, una pianista de música country, hace una promesa y lo deja todo para terminar la carrera de música en Inglaterra aunque allí se niega a establecer lazos con nadie pues su paso será solo temporal. Charlotte no quiere sonreírle a sus vecinas, no quiere entablar amistad con sus compañeros de clase ni tocar con ellos en una tintorería abandonada y no quiere que su corazón despierte y descubra el amor de verdad. Y por encima de todo no quiere volver a componer ni a tocar el piano jamás.
En París, en 1830, un joven granjero huye del campo hacia la ciudad para convertirse en músico, pero allí estalla la revolución y él encuentra el amor en el lugar y el momento más inesperados.En Mallorca, dentro de una caja abandonada en un ático aparecen un manojo de cartas entre Chopin y la que fue su amante George Sand y entre esas cartas hay la que podría ser la última partitura inacabada del compositor.La iglesia de Saint Martin en Trafalgar Square anuncia el concierto del año, el pianista que va a tocar, las personas que lo acompañan, llevan meses captando el interés de la prensa. La historia que rodea la partitura es aún más fascinante pues está envuelta de secretos, misterio, pasión y un gran amor.
Antes de contaros lo que pienso acerca de este libro os tengo que comunicar que esta ha sido mi primera lectura conjunta empedernida. Si queréis saber mas acerca de este club, os dejo por aquí el enlace a la entrada Lectoras empedernidas y ahora sí os dejo con la reseña.
Con este libro he tenido una relación de amor-odio pero a niveles desorbitantes. La historia me ha parecido muy original y puedo decir, que esta realmente bien escrita. Me ha costado muchísimo leer este libro y aún sigo dándole vueltas a cual de todos los motivos que tengo, pueda ser la razón de peso. Una de las razones son sencillamente los capítulos excesivamente largos. Y este motivo viene unido al gran problema que he tenido para engancharme a la historia. Otro de los motivos que creo que ha podido dificultar mi ritmo lector ha sido una introducción demasiado extensa. Es necesario que haya una introducción para que podamos hacernos una idea y a la vez, situarnos en la historia que se nos está contando, pero en mi opinión, la de este libro ha sido demasiado prolongada.
Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes que he tenido, no han logrado impedirme disfrutar de la historia a la perfección.
La partitura, música para Adam está llena de momentos y de enseñanzas que te harán pensar y poner tu mundo patas arriba. Anna Casanovas utiliza un vocabulario muy rico, en sus escenas emplea una gran sutileza a la par que el corazón y todo esto sin contar con uno de los elementos mas importantes de este libro: la música. Este último elemento es el que hace que la historia dote de una gran musicalidad ya que consigue que podamos percibir cada instante sintiendo que no son solo las palabras la que la hacen estar viva, sino que también dance y se mueva al son de las notas de la partitura tal y como su propio nombre indica.
La partitura es una historia muy emotiva creada especialmente para llegar al lector de una forma sobrecogedora. Una de las piezas mas importantes de este puzzle que hay que sacar en claro es el afán de superación que logra conseguir nuestro protagonista masculino Adam. Hubo un acontecimiento que hizo que nuestro protagonista cambiara su forma de ser. Como se cuenta en la sinopsis (no es spoiler) Adam queda ciego tras sufrir un accidente de coche. La pérdida de la visión, el tener que valerse de todos sus sentidos para seguir adelante, la utilización del bastón, el uso de la memoria como uno de sus mayores recursos han hecho que Adam quisiera replantearse su vida y con ello, nos encontramos con dos grandes motivos de peso como son: la posibilidad de componer, de dejar atrás lo único que le había hecho palpitar y por otro lado, su relación sentimental. Y es que Adam, nunca había llegado a sentirse tan ciego como cuando podía ver.
Adam es un personaje muy bien construido y lleno de personalidad. Es mi favorito sin duda alguna. Por otro lado tenemos a Charlotte la cual es bastante desconfiada y poco social debido a la pérdida de una persona muy importante para ella. Esto ha acarreado que Charlotte se encerrara en si misma y que cambiara su forma de ver la música, llegando al extremo de no querer volver a tocar nunca mas. La música siempre ha permanecido viva en ella, sin embargo ha decidido enterrarla en lo mas profundo, dejándola completamente inerte. Intentando cumplir la promesa que le hizo a alguien muy querido, logra viajar a Londres con la finalidad de terminar lo que empezó pero lo que ella no sabe es que el destino es muy caprichoso y que sin quererlo ni beberlo, su camino estará entrelazado con el de Adam como si de la leyenda del hilo rojo se tratase.
Por último cabe destacar la narración en primera persona de los personajes y sobre todo la de la partitura, ya que en unos pocos capítulos nos cuenta como fueron escribiéndose sus primeros compases, algo muy original y novedoso por parte de la autora. Creo que los amantes de la música amaran este libro puesto que todo gira en torno a esta y a su magia. Es indescriptible como la música puede hacerte cambiar de animo, crear momentos o incluso aliviar heridas abiertas.
La partitura, música para Adam es una historia cargada de valores y emociones que harán que los vellos se ericen solo con sentir como la música guía cada compas de la vida de estos personajes creados por la magnífica prosa de Anna Casanovas.



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(4,5/5)




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